Por qué necesitas un plan de entrenamiento estructurado para preparar tu próxima carrera

Artículo · 45 seg.
Preparar un reto de running no consiste simplemente en salir a correr y acumular kilómetros.
Si tienes un objetivo concreto, improvisar tus entrenamientos probablemente no sea la mejor estrategia. Necesitas saber qué entrenar, cuándo hacerlo, con qué intensidad y, también, cuándo descansar.
Ahí es donde entra en juego un plan de entrenamiento estructurado.
1. Tu entrenamiento necesita una progresión
Para mejorar no basta con correr cada vez más.
Un buen plan organiza las cargas de entrenamiento de forma progresiva y combina diferentes estímulos con periodos adecuados de recuperación.
A lo largo de las semanas deberían aparecer sesiones con objetivos distintos: rodajes, trabajo de intensidad, ritmos específicos, sesiones más largas, recuperación...
La clave está en que cada entrenamiento tenga una razón de ser dentro de un proceso más amplio.
No entrenas únicamente para completar la sesión de hoy. Entrenas pensando en cómo quieres llegar dentro de varias semanas al día de tu carrera.
2. Evitas entrenar demasiado… o demasiado poco
Uno de los problemas de entrenar sin planificación es que resulta fácil equivocarse con la carga.
Hay corredores que, cuando se sienten bien, aumentan rápidamente kilómetros e intensidad. Otros repiten siempre las mismas sesiones y terminan entrenando por debajo del estímulo que necesitan para progresar.
Un plan estructurado permite encontrar un equilibrio entre carga, intensidad y recuperación.
Y esto es especialmente importante cuando estás preparando objetivos exigentes como una media maratón o un maratón.
3. Trabajas todas las capacidades que necesitas
Es normal que acabemos haciendo aquello que más nos gusta.
Si disfrutas corriendo rápido, probablemente quieras hacer más entrenamientos intensos. Si prefieres correr tranquilo, puede que evites las sesiones más exigentes.
Pero tu cuerpo no entiende de preferencias.
Una preparación completa debe trabajar diferentes capacidades: base aeróbica, resistencia, ritmos, intensidad, recuperación y control del esfuerzo, entre otras.
La planificación evita que entrenes únicamente aquello que ya se te da bien.
4. Sabes qué tienes que hacer cada día
Tener un plan también elimina una pregunta muy habitual:
“¿Qué entreno hoy?”
Cuando tienes un objetivo y una planificación clara, cada sesión forma parte de un camino.
Sabes qué toca hacer, qué objetivo tiene ese entrenamiento y cómo encaja dentro de tu preparación.
Eso reduce la improvisación y facilita mantener la constancia durante semanas o meses.
5. El plan debe adaptarse a ti, no tú al plan
Aquí está probablemente el punto más importante.
Un plan estructurado no significa un plan rígido.
Tu disponibilidad puede cambiar. Puedes perder una sesión, sentir más fatiga de lo previsto o evolucionar más rápido o más lento.
Por eso, una buena planificación debería tener en cuenta tu nivel, tu objetivo, los días que puedes entrenar y tu evolución durante el proceso.
Dos corredores que preparan exactamente la misma carrera no necesariamente deberían realizar el mismo entrenamiento.
Entrena con un objetivo, no por improvisación
En Vercho creemos que entrenar mejor no significa simplemente entrenar más.
Significa que cada entrenamiento tenga sentido dentro de tu objetivo.
Por eso, Vercho crea un plan de entrenamiento adaptado a ti y a la carrera que estás preparando, organizando tu preparación para que sepas qué hacer en cada momento.
Tú entrenas. Vercho planifica.