Dar el salto al 10K es un momento clave para muchos runners. Ya no hablamos solo de “empezar a correr”, sino de entrenar con algo más de intención. Diez kilómetros exigen resistencia, cierta gestión del ritmo y, sobre todo, una planificación que evite llegar justo o lesionado.
En esta guía te explicamos cómo entrenar para un 10K, cuánto tiempo necesitas y qué tipo de entrenamientos suelen formar parte de un plan bien estructurado.
La mayoría de corredores pueden preparar un 10K en entre 10 y 12 semanas, siempre que partan de una base mínima (por ejemplo, poder correr 5–6 km de forma continua).
Más que acumular kilómetros, el objetivo es:
Aumentar progresivamente la distancia
Introducir trabajo de ritmo
Respetar el descanso
Un plan bien planteado permite llegar al 10K con buenas sensaciones, no solo terminarlo “como sea”.
Un plan de entrenamiento 10K es ideal si:
Ya corres de forma regular y quieres un nuevo objetivo
Has completado algún 5K y quieres ir un paso más allá
Buscas mejorar resistencia y ritmo
Quieres entrenar con una estructura clara y realista
Si eres totalmente principiante, suele ser mejor empezar por un plan 5K antes de dar el salto.
A diferencia del 5K, el entrenamiento para un 10K introduce algo más de variedad y carga. No se trata de entrenar todos los días, sino de entrenar mejor.
Un buen plan de entrenamiento 10K suele incluir:
3 o 4 días de entrenamiento por semana
Rodajes suaves para construir resistencia
Entrenamientos de ritmo controlado
Sesiones con cambios de ritmo
Algún entrenamiento más largo
Días de descanso bien definidos
Esta combinación permite mejorar sin acumular fatiga innecesaria.
Una de las claves para preparar un 10K es entender que cada entrenamiento tiene un propósito distinto. Estos son algunos ejemplos habituales dentro de un plan de 10 kilómetros.
El rodaje suave sigue siendo la base del entrenamiento. Es el tipo de sesión que más se repite durante la semana.
Ejemplo de sesión:
30–45 minutos de carrera suave
Ritmo cómodo, en el que puedas mantener una conversación
Este entrenamiento mejora la resistencia aeróbica y ayuda a asimilar el resto de sesiones.
Aquí empieza a aparecer el trabajo de ritmo. No es una sesión extrema, pero sí algo más exigente que el rodaje suave.
Ejemplo de sesión:
10 minutos de calentamiento suave
20 minutos a un ritmo ligeramente exigente
10 minutos de vuelta a la calma
Este tipo de entrenamiento te enseña a sostener un ritmo estable, algo clave en un 10K.
Los cambios de ritmo ayudan a mejorar la eficiencia y a tolerar mejor los momentos de esfuerzo.
Ejemplo de sesión:
10 minutos de carrera suave
4 minutos a ritmo vivo
2 minutos de recuperación suave
Repetir el bloque 3–4 veces
10 minutos de carrera suave
Este entrenamiento prepara el cuerpo para mantener el ritmo cuando aparece la fatiga.
A medida que se acerca la carrera, el plan suele incluir un rodaje algo más largo, siempre a ritmo controlado.
Ejemplo de sesión:
50–70 minutos de carrera continua
Ritmo cómodo, sin forzar
Este entrenamiento aumenta la confianza y consolida la resistencia necesaria para completar el 10K con garantías.
Muchos corredores fallan en la preparación del 10K por errores muy comunes:
Correr todos los entrenamientos demasiado rápido
No diferenciar entre días suaves y días exigentes
Aumentar el volumen demasiado deprisa
No respetar el descanso
Un buen plan evita estos errores equilibrando carga y recuperación.
A medida que el entrenamiento se vuelve más exigente, improvisar deja de ser una opción. Seguir un plan claro ayuda a mantener la constancia y a progresar de forma segura.
Una app de entrenamiento permite:
Adaptar el plan a tu nivel y disponibilidad
Saber qué tipo de entrenamiento toca cada día
Registrar tus sesiones y analizar tu progreso
Ajustar la carga semana a semana
Vercho nació como una iniciativa del club de triatlón ProAm Training, ubicado en el corazón de Barcelona. Nuestros entrenadores experimentados diseñan planes de entrenamiento para todos los niveles, adaptados para ayudarte a correr más rápido, más lejos y sin lesiones.